De «atentado» contra los médicos y los pacientes, y de «terrorismo esclavista» han calificado las organizaciones médicas españolas la posibilidad de ampliar de 48 a 65 horas la jornada laboral semanal y de no considerar como tiempo de trabajo el periodo inactivo durante una guardia. GACETA MÉDICA informa sobre la propuesta de modificación de la directiva de tiempo de trabajo ratificada la semana pasada en Bruselas, como estaba previsto, por el Consejo de Ministros de Empleo, Política Social, Sanidad y Consumo de la Unión Europea, a pesar de la oposición de países como España, Grecia, Hungría y Malta, frente a las directrices marcadas por Reino Unido y Alemania y apoyadas por muchos países del Este. El ministro de Trabajo e Inmigración español, Celestino Corbacho, se abstuvo en la votación «por razones estratégicas», según han señalado a GACETA MÉDICA fuentes de este ministerio, aunque han matizado que el rechazo es evidente y que en España «no se va a tocar la legislación laboral para nada», con lo cual esta directiva no tendría ningún tipo de vigencia.
El eurodiputado del Grupo socialista Alejandro Cercas, ponente de la Directiva sobre la ordenación del tiempo de trabajo en el Parlamento Europeo, ha advertido que la propuesta del Consejo de Ministros no será aceptable para la eurocámara. El dirigente socialista señala que la posición del Consejo «arroja a millones de trabajadores a una incertidumbre total, a un horario de trabajo sin garantías y límites y a un retroceso respecto a la jurisprudencia del Tribunal de Justicia Europeo».
En la misma línea se ha expresado tanto la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM) y su filial valenciana, Metges de la Comunitat Valenciana, como la Sociedad Española de Médicos de Urgencias (Semes) y la Federación Europea de Médicos Asalariados (FEMS), cuyos presidente y vicepresidente, el francés Claude Wetzel y el español Carlos Amaya, ya han amenazado con una posible «eurohuelga».
Patricio Martínez, secretario general de CESM, denuncia la intención, con esta modificación de directiva, de «imponer» a los médicos un «horario laboral propio del siglo XIX», que puede derivar en «largas jornadas de trabajo», amplificadas además por el hecho de que se deroga el derecho al descanso tras una guardia, que en el caso de los hospitales puede llegar a las 17 horas. En definitiva, advierte CESM, los médicos pueden verse obligados a trabajar hasta 25 horas o más seguidas, con el riesgo que eso conlleva para la calidad asistencial.
Mucho más duro es el sindicato Metges de la Comunitat Valenciana (CESM-CV). Califica la decisión de «terrorismo esclavista» y considera que «ningún trabajador puede aceptar esta medida regresiva».
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