La guerra no está ganada, pero una batalla importante se ha decantado en favor de los médicos. La Comisión de Empleo de Parlamento Europeo (PE) hay rechazado hoy por abrumadora mayoría dos contenidos esenciales de la reforma de la jornada de trabajo, a la que ya han dado su visto bueno los Gobiernos comunitarios. Se trata del concepto de tiempo "inactivo", en virtud del cual se quiere restar aquellos periodos de las guardias no dedicados directamete a atender enfermos, y de la supresión de los descansos inmediatos a ellas.
La Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM) se felicita del resultado de la votación de hoy, porque es una primera victoria tendente a abortar una medida -como es la de extender la jornada de los médicos hasta las 65 horas o más semanales- claramente discrimitoria contra la profesión.
No obstante, y aun tratándose de una buena noticia, el sindicato cree que no se debe bajar la guardia hasta que el pleno del PE vote esta y otras cuestiones relacionadas con la extensión de la jornada de los médicos el próximo día 17 de diciembre. Prueba de la contención que hay que tener en este asunto es que se mantiene la posibilidad de introducir el "opt-out", es decir, que empresa y médico pacten a título individual la duración de la jornada.
Tanto la CESM como el resto de los sindicatos médicos europeos, agrupados en la Federación Europea de Médicos Asalariados (FEMS), vienen realizando desde hace tiempo intensas gestiones a todos los niveles para conseguir que no salga adelante una medida que cabe calificar de “rotrógrada” y “decimonónica”, y que creen está motivada por la falta de profesionales y el deseo de ahorrar gastos en sanidad a expensas “esclavizar” laboralmente a los profesionales ejercientes.
UN LARGO TIRA Y AFLOJA
El intento de proceder a la reforma de la actual directiva que regula el tiempo de trabajo de los médicos (que fija un máximo de 48 horas semanales, guardias incluidas) viene en realidad de lejos. Concretamente comenzó a planteare en septiembre de 2003, aunque las sucesivas votaciones en el seno del consejo de ministros del sector no fructificaron hasta junio de este año, cuando todos los países, a excepción de España, Grecia, Hungría y Malta, aceptaron ir adelante con ello.
Los cambios fundamentales que se quieren introducir consisten en algo tan equívoco como considerar tiempo “inactivo” los períodos de guardia en que no se realice una actividad asistencial directa, así como facultar a las empresas para que lleguen a acuerdos generales o particulares con los médicos que permitan hacer excepciones a la actual normativa laboral.
El resultado de todo ello serían largas jornadas de trabajo, amplificadas además por el hecho de que se deroga el derecho al descanso tras las extenuantes guardias, que en el caso de los hospitales pueden llegar a las 17 horas. En definitiva, los médicos pueden verse obligados a trabajas hasta 25 horas o más seguidas, con el riesgo que eso conlleva para la calidad asistencial.
CONTRA LA CALIDAD ASISTENCIAL
El secretario general de CESM recuerda en este sentido que la oposición de los médicos no sólo se debe a que es una medida “socialmente regresiva”, al hacernos incompatible conciliar la vida labora y familiar. ”También pone en riesgo los estándares asistenciales, porque como cualquier otra persona, un médico cansado no puede realizar su trabajo en óptimas condiciones”. De ello deduce que los ciudadanos y potenciales pacientes deben ser los primeros en reclamar que a los médicos “no se nos maltrate”.