Vista exterior de la sede del Parlamento Europeo en Estrasburgo
Profundamente dividido, el Parlamento Europeo (PE) celebrará mañana la votación definitiva sobre la directiva comunitaria que pretende ampliar hasta un máximo de 65 horas la jornada laboral en la Unión Europea.
A pocas horas de que el pleno de la Eurocámara se pronuncie, el resultado sigue siendo una incógnita, tal y como ha reconocido hoy a la agencia EFE el ponente y principal opositor del texto en el PE, el eurodiputado español Alejandro Cercas (PSOE).
Los contrarios a la polémica reforma necesitan que al menos 393 parlamentarios -la mitad más uno de la cámara- apoyen alguna de las enmiendas más importantes propuestas por Cercas para frenar el acuerdo cerrado por los gobiernos europeos.
"Todos hacemos cuentas. Unas nos sitúan 20 diputados por encima de la mayoría y otras 20 por debajo", dijo hoy el parlamentario socialista sobre la principal enmienda, la que propone acabar en tres años con la excepción que disfrutan algunos Estados miembros al tope de 48 horas semanales en la jornada laboral.
Esa cláusula, conocida como "opt-out", fue obtenida por el Reino Unido en la negociación de la directiva en vigor y permite que, en caso de acuerdo entre el empresario y el trabajador, éste pueda superar el máximo de horas que fija la legislación.
Con el acuerdo pactado por los países para revisar la norma, la excepción temporal se convertiría en definitiva y los trabajadores podría alargar sus jornadas hasta un máximo de 60 o 65 horas semanales, según los casos.
Además, en el caso de los médicos el cambio de directiva reserva dos cargas de profundidad supletorias: considerar “inactivo” a efectos de cómputo laboral el tiempo de atención continuada no dedicado expresamente al ver enfermos, y supresión de los descansos postoguardia, lo que significa la eventualidad de hacer jornadas de hasta 30 horas seguidas.
Para CESM, esa posibilidad supondría un "enorme retroceso social" y llevaría a Europa de vuelta al siglo XIX en el ámbito laboral.
Es bastante probable que mañana haya una mayoría suficiente contraria a estas dos medidas. "Simplemente con ganar eso ya sería una gran victoria", aseguró hoy Cercas, que recordó que la aprobación de alguna de las enmiendas clave frenaría la directiva y forzaría a los países a abrir una negociación con el Parlamento para tratar de consensuar un texto.
Ese proceso de "conciliación" arrancaría el próximo 23 de enero y podría prolongarse hasta ocho semanas, lo que situaría la resolución del dossier en una fecha muy cercana a las elecciones europeas de junio, un detalle éste que sin duda puede ser decisivo.
(Fuente: EFE)