“Otoño sanitario caliente”

Miguel Lázaro

Presidente del Sindicato Médico de Baleares  

Y no lo digo por el estrés climático.  El colectivo médico del Ib Salut, aproximadamente 3.500 médicos, tras un verano muy estresante y con gran sobrecara asistencial, condicionada entre otros factores por la carencia de médicos  y escasez de sustitutos, está en una situación de hartazgo, indignación y “de no poder más “y de que “algo hay que hacer”. En Son  Espases el sainete tragicómico del imprudente reparto de los incentivos (se excluyeron a más de 550 médicos) ha dejado secuelas en la motivación delos servicios agraviados y la conexión gerencia y jefes de servicio es manifiestamente mejorable. La Junta de Personal todavía no ha recibido respuesta al escrito remitido a la gerencia y en su próxima reunión decidirá la estrategia a seguir ante este silencio que es lo contrario a la trasparencia que se proclama desde la administración. Futuros nubarrones y conflictos se avecinan si las restantes gerencias, que todavía no ha repartido los incentivos, deciden seguir y emular la torpe decisión de Son Espases de discriminar y agraviar a una gran parte de los médicos. Tambores de guerra se escuchan a nivel nacional ante el maltrato que los médicos  sufren en todo el territorio nacional.

Hay mucho motivos para la confrontación ante la pérdida de la calidad asistencial, la sobrecarga asistencial que no cesa, la saturación de las urgencias, el aumento de las listas de espera, la doble labor de los médicos de primaria ante la falta de sustitutos, la ratio desmesurada de tarjetas sanitarias que soportan, la desvalorización de la profesión y la mendacidad en las retribuciones que llevan muchos años congeladas. De escarnio son el precio de la hora de guardia (13 a 17 euros un residente, 24 a 26 un adjunto, precio de las guardia localizadas y de la jefatura de guardia) , el agravio que se hace cuando se niega el  prorrateo de guardias a las médicos embarazadas en situación de IT y el no reconocimiento del solape médico.

Los médicos no queremos soportar la sostenibilidad de un sistema sanitario público, que no es financiado como toca y en el que se  deteriora la calidad y la humanización de la atención sanitaria. No seremos cómplices ni tampoco victimas de sostener un sistema sanitario cuya sostenibilidad se basa en unas retribuciones injustas y que no se corresponden con nuestro protagonismo y nuestro liderazgo que a su vez se sustenta en la relación médico paciente y en nuestro capital de conocimiento.

Nuestra vocación se centra en nuestros pacientes, por si la secta gerencial  lo había olvidado. En defensa de ellos y de nuestro compromiso nos confrontaremos si es necesario.

Bien, el clima se va caldeando y motivos para que hierva hay muchos.

Recuerden aun, aquí y ahora que estamos en derrota transitoria pero nunca en doma.

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