“Va por vosotros, resilientes”

Miguel Lázaro

Presidente del Sindicato Médico de Baleares

 

En medio de la algarabía social que soportamos aparece un rayo de luz que nos alumbra y nos guiara, cual Moisés por el desierto. Ha nacido el resistente y referente number one.

En realidad, como buen ombligopata solo aspira al poder y al control y no hay que olvidar que la ventaja más evidente de la ostentación del poder es la recompensa material que recibe la persona que lo ostenta.

Ha batido el récord Guiness de horas voladas en Falcon. Resiliencia  no tiene nada que ver con resistencia. La primera juega en la Champion de la inteligencia emocional y no se pregona ni se farda de ella. Un resiliente no publica un libro, más bien, lo escribe cotidianamente.

Hay muchos héroes anónimos que no editan un libro de autobombo donde dicen que mean colonia, cagan perlas y regüeldan sinfónicamente.

Resilientes son los ciudadanos que se desesperan en las interminables listas de espera, los 3.500 médicos que trabajan en el Ib salut y  que hacen guardias a 24 euros la hora, los 500 médicos residentes que cubren las carencias de personal por sueldos misérrimos y guardias draconianas pagadas a precio de saldo, los médicos de familia que ven como día tras día solo pueden dedicarle 6 minutejos a sus pacientes.

Resilientes son los médicos de la Atención Primaria que luchan para que la relación médico paciente siga conservando su calidad y calidez

Resilientes son los médicos del Suap  cobrando unas retribuciones vergonzantes.

Resilientes son los médicos de urgencias de todos los hospitales de las Baleares que afrontan el colapso y  hacinamiento de las urgencias.

Resilientes son todos los médicos del Ib salut que cobran 93 euros de indemnización de residencia mientras sus colegas de la mayor parte de las islas Canarias cobran 560 euros.

Resilientes somos todos los médicos que tenemos que soportar las recurrentes e imprudentes decisiones de la secta gerencial y de alguno de sus asesores que no han visto en su vida a un paciente.

Resilientes son el personal de enfermería que trabaja a destajo con ratios tercermundistas.

Resilientes son todos los médicos que tras 9 años sin OPO se han presentado para estabilizar su puesto.

Resilientes son los médicos eventuales e interinos.

Resilientes son nuestros magníficos médicos de cabecera que atienden a más de 1.800 tarjetas sanitarias cuando la media nacional es de 1.300.

En fin, resilientes somos todos los ciudadanos que tenemos que soportar estoicamente la carencia y la inadecuación de liderazgos sociales. Todos somos y conocemos a personas resilientes. Yo tengo la fortuna y el inmenso privilegio de poder compartir con ellos, hora y media semanal en el grupo de psicoterapia, que conduzco con la psicóloga clínica Maria Rosa Piza, en al Usm de santa Ponsa. Son personas que han vivido experiencia traumáticas y fuertes carencias en su infancia y que han construido su vida con coraje a pesar de las cicatrices de su alma. Gracias a ellos puedo reconocer lo que es una verdadera resiliencia y una fake resistencia. Cuanto me enseñan desde su humildad y ejemplaridad. Recuerden  que el ser humano no es quien dice que es, ni es lo que dice que hace, es lo que hace en la vida real, no lo que cuenta en un libro escrito por otra persona para más inri. No olviden que las palabras de los pseudo-líderes políticos en los tiempos que corren, más ocultan que aclaran.

Y les dejo un cuentecito final que pega con el tema. Oozlum era un fabuloso pájaro de leyenda que tenía la característica de volar hacia atrás, la cola hacia la frente y la cabeza en la popa. De este modo nunca sabia hacia donde iba, pero jamás perdía de vista de donde procedía. Hay que admirar la contraintuitividad del “pájaro” en cuestión. ¿Pero a donde nos lleva en su huida hacia delante?

Todo es vanidad y correr tras el viento. La imagen no resuelve la impostura.

Recuerden: en derrota transitoria, nunca en doma.

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