CESM valora el documento de reconstrucción: “Hay mucho condicional y poco imperativo”

Muchas reivindicaciones de hace años de CESM se plasman en el dictamen de la comisión

Víctor Pedrera y Gabriel del Pozo

Desde la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM) hemos analizado el amplio documento hecho público con las conclusiones de la Comisión para la Reconstrucción Social y Económica, y respecto al apartado Sanitario y de salud pública, queremos hacer las siguientes consideraciones.

En primer lugar, nos alegramos de que bajo el epígrafe de Gobernanza, pese a la dilación en el tiempo y que hayamos tenido que sufrir una pandemia, los responsables políticos se planteen dotar de mayor capacidad de actuación y coordinación al Ministerio de Sanidad, así como otorgar mayor capacidad de actuación al Consejo Interterritorial, cuyas decisiones seguimos considerando que deberían ser vinculantes.

Resulta necesaria la existencia de un organismo dentro del Congreso, con carácter ejecutivo, para consensuar y aplicar los acuerdos que permitan mantener la calidad de nuestro sistema de salud. Desde CESM queremos recordar que estas soluciones ya las veníamos planteando hace años en todos los foros donde se nos permitió y en el propio ministerio en las diversas reuniones del Ámbito de Negociación.

En cuanto a los Recursos Humanos, nos complace ver reflejado en el documento lo que desde CESM llevamos años reclamando a todas las administraciones, tanto centrales como autonómicas, sin obtener ningún resultado, de manera que esperamos que esta vez empecemos a verlo plasmado. Lo mismo ocurre con las conclusiones sobre Atención Primaria, donde se recogen constantes reivindicaciones de la Confederación. Reiteramos que se necesitan plantillas suficientes para que, salvo cuestiones no controlables, se puedan prestar los servicios que demanda la población con los profesionales habituales, no con personal temporal sino con plantillas bien dimensionadas en las que los suplentes sean la excepción.

Desde CESM aplaudimos las propuestas para Salud Pública, pero nos preguntamos si es que no teníamos un auténtica red estructurada y de servicios de la misma, y de ser así, quiénes son los responsables. ¿Hemos necesitado una crisis como la de la COVID19 para darnos cuenta de que no podemos funcionar sin ella? Esto enlaza directamente con la necesidad de Investigación I+D+i, fármacos y vacunas, que según el documento ahora se comenzará a estructurar correctamente y a poner en funcionamiento. Del mismo modo, consideramos que en el año 2020 se deben poner en marcha las medidas que se proponen en cuanto a Transformación Digital, ya que es una pena ver de dónde partimos y la inacción durante estos años en todas las administraciones.

Respecto a la Coordinación de los Servicios Sanitarios y Sociales reiteramos que de cara al posible rebrote ya deberíamos tener preparadas las actuaciones, y esto no debería formar parte de este documento que se plantea como de funcionamiento futuro, puesto que llevará sus tiempos. También aquí hay que dimensionar las plantillas correctamente, en especial si se pretende aumentar la atención en residencias.

Desde CESM queremos señalar que consideramos que la formación de los profesionales debe correr por cuenta de la empresa según establece la legislación, pero esto debe estar garantizado y por tanto dotado de presupuesto y organizado. Mientras ocurre, en el sistema deben cohabitar la fórmula utilizada hasta ahora y la que se quiere implantar, al menos hasta que la empresa pueda garantizar la formación.

En cuanto a la prescripción, consideramos que los profesionales deben participar en la toma de decisiones y que éstas sean consensuadas, puesto que después será más fácil ceñirse a lo acordado si ha existido consenso.

Nos resulta especialmente sorprendente, respecto a la adecuación de la financiación sanitaria a las necesidades reales, que todo pueda resolverse en un Consejo Interterritorial monográfico. Si eso es posible, ¿a qué hemos esperado para hacerlo?

Por último, desde CESM hemos visto que el Modelo de Atención Sanitaria que plantea el dictamen refleja lo que tanto tiempo hemos reclamado: un Pacto de Estado por la Sanidad, que realmente nos encantaría ver plasmado en algo real pero sobre lo que albergamos ciertas dudas.

A lo largo de todo el documento hemos visto que muchos de los planteamientos que se exponen coinciden con los que llevamos años proponiendo y eso nos congratula. Sin embargo, vemos mucho condicional y poco imperativo, y no aparece por ningún lado un calendario de implantación con plazos marcados de todo lo que se propone. Confiamos en que esto se solucione en el desarrollo del proyecto, en el que nos gustaría ver una invitación a participar.

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