La quinta ponencia del XV Congreso Confederal de CESM celebrado en Cáceres ha versado sobre el Estatuto Marco y la profesión médica y en ella se han puesto sobre la mesa las claves de un conflicto estructural con la exposición de José María Soto, vicesecretario de CESM y secretario general de CESM Castilla y León que ha estado acudiendo a las reuniones del Ámbito de Negociación.
En su opinión, el borrador de Estatuto Marco «no es que sea malo, que lo es. Es que pone sobre la mesa lo que se pretendía hacer con nosotros, y es grave que el resto de sindicatos no haya cogido ni una sola de nuestras reivindicaciones. Mínimamente algo de jubilación, pero poco más», comenzaba diciendo Soto, antes de hacer un repaso por la cronología de este conflicto que comenzaba en enero de 2025 cuando la ministra de Sanidad presentó un borrador que no tenía en cuenta nada de lo aportado por CESM durante meses de trabajo.
Así, el 13 de junio de 2025 se produjo la primera jornada de huelga -hubo 6 ese año- mientras se mantenían reuniones tanto con el Comité de Huelga como en el Ámbito. Ha sido en enero de 2026 cuando se ha aprobado el último borrador y se ha escenificado la firma del acuerdo entre el ministerio y el resto de sindicatos del Ámbito. Desde entonces, se han desarrollado cuatro semanas de huelga -19 jornadas- en las que se han suspendido más de 2 millones de actos médicos, y «a pesar de todo se puede afirmar que el ministerio nunca ha estado interesado en llegar a un acuerdo con nosotros. Ha preferido mantener su acuerdo con el resto de sindicatos del Ámbito», decía Soto. Justo antes de la quinta semana de huelga, la tramitación del Anteproyecto de Ley del Estatuto Marco ha seguido su curso, siendo aprobado en el Consejo de Ministros el 2 de junio y estando actualmente en el trámite de consulta pública.
El siguiente paso en la tramitación, explicaba Soto, corresponde a la fase parlamentaria, lo que supone entre 4 y 8 meses, pasando por el Congreso para su debate, enmienda y aprobación, el Senado, que hará lo mismo, y de nuevo el Congreso para su aprobación definitiva, y en ese caso, llegaría a la fase final, que supone la sanción y promulgación, su publicación en el Boletín Oficial del Estado y su entrada en vigor. Como señalaba el vicesecretario general de CESM, una vez aprobado en Consejo de Ministros la retirada es prácticamente imposible. «Es muy difícil, por los plazos, su publicación como Ley. Tenemos que trabajar en poner las máximas trabas posibles en su tramitación y publicación, ahondar en las diferencias que existen entre los propios miembros del Gobierno. Reunirnos con los grupos parlamentarios, retrasar su tramitación y mantener la presión social, porque además existe una situación de bloqueo político, pero esto ni mucho menos se ha acabado», admitía.
Soto hacía una comparación entre las últimas versiones que se han conocido del borrador para ver los cambios introducidos. En concreto, en cuanto a la compensación por abuso de temporalidad (artículo 11); en las retribuciones básicas y las pagas extraordinarias (artículo 27); los sistemas de selección y concurso de méritos (artículo 46); la jubilación anticipada y los coeficientes reductores (artículo 42 y disposiciones adicionales); la compatibilidad de la pensión de jubilación (artículo 34) o las prestaciones durante excedencias y suspensiones (artículos 71 y 75).
«Lo que hemos visto hasta ahora es que ha bastado con que consiguiésemos un pequeño avance o pensaran -el resto de sindicatos- que se fuera a añadir algo al borrador, para que eso desencadenara una reacción furibunda reclamando que se echara atrás. Por eso creo que la base del conflicto es la unión de todo el colectivo médico, que la tenemos para muchas cosas pero hay que fortalecerla y hacerla más efectiva», comentaba.
Las demandas básicas de la Confederación
En la última parte de la ponencia, Soto recordó cuáles son las reivindicaciones clave de CESM desde el inicio del conflicto, señalando que se reclama un estatuto propio del médico con un sistema de representación y negociación específico para los médicos a nivel autonómico y estatal. Y ambas cuestiones son legales: el artículo 84 de la Ley General de Sanidad trata la creación de un Estatuto Marco pero no impide un estatuto propio del médico y las materias que propone CESM para tratar y negociar en ese estatuto del médico negociado por médicos son complementarias a las que plantea la Ley General de Sanidad para el Estatuto Marco. Además, CESM ha propuesto una vía legal para conseguir unas elecciones sindicales con Juntas de Personal para médicos y facultativos, cuyos resultados otorguen una representatividad en Mesas Sectoriales del médico.
Lo mismo ocurre con la clasificación profesional: CESM propone un nuevo sistema de clasificación basado en los créditos universitarios -sistema MECES-, la especialización y la responsabilidad, ya que no se puede igualar titulaciones con diferente nivel de formación y responsabilidad. «El sistema propuesto en el borrador es nefasto, una mezcla que no respeta el actual sistema de titulaciones, que intenta contentar a todo el mundo y no satisface a nadie, a los que menos, a los médicos. Mezcla años de formación y años de especialización como si fueran lo mismo. Nuestra propuesta es clara, coherente con el sistema de titulaciones de Bolonia, la clasificación MECES y la responsabilidad. Defendemos una separación de todos los titulados que son MECES 3 en un grupo superior«, recordaba Soto.
Respecto a la jornada laboral, la propuesta de CESM sigue siendo las 35 horas semanales de 8.00 a 15.00, con todo el exceso pagado por encima de la hora ordinaria y computable a efectos de jubilación, con regulación de los descansos por las guardias y de las guardias localizadas y con cumplimiento de la normativa de salud laboral.
Sobre el régimen de jubilación la reivindicación de la Confederación es que se articule un sistema de jubilación anticipada voluntaria y flexible entre los 60 y 70 años, con un cómputo adecuado de las jornadas de guardia, un reconocimiento de la penosidad de realizar jornadas superiores a la ordinaria para la jubilación anticipada y un reconocimiento de la Medicina como profesión de riesgo.
Por último, Soto enumeraba las reivindicaciones en cuanto a un régimen de compatibilidades como el resto de empleados públicos, la recuperación de todas las pagas extraordinarias íntegras que incluyan todos los complementos y la eliminación de la movilidad forzosa.
