Mercedes Ortín: «El modelo de trabajo y de representatividad de nuestro colectivo está en crisis y tenemos que adoptar un nuevo marco conceptual»

XV Congreso Confederal de Cáceres

Mercedes Ortín, secretaria general de CESM Aragón.

La segunda ponencia del XV Congreso Confederal de CESM en Cáceres se encuadraba dentro del marco y contexto profesional y corrió a cargo de Mercedes Ortín, secretaria general de CESM Aragón, que abordó el cambio de paradigma de la relación del médico con la Administración con sus retos, sus límites y sus oportunidades.

La moderación de la misma correspondió a Pedro Hidalgo, presidente del Colegio Oficial de Médicos de Badajoz y de Simex, quien recordó cuál es la situación actual, en un día en el que se debería haber celebrado un Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud por un Estatuto Marco que después de muchos meses de trabajo parece que sigue sin estar bien definido. «Nosotros miramos hacia delante para ese futuro que defendemos de la profesión, y somos necesarios para dejarlo mejor de lo que nos lo encontramos«, afirmaba. antes de dar paso a la secretaria general de CESM Aragón.

Mercedes Ortín comenzó con un extenso repaso de la evolución de la relación del médico con la Administración, desde la época del Imperio Romano con el nacimiento del empleo público hasta la actualidad, deteniéndose también en los orígenes de la regulación moderna, caracterizada por la dispersión normativa; la etapa de la Restauración y la II República donde se crearon los Colegios Médicos en cada una de las provincias y la colegiación obligatoria de los profesionales; o el régimen autoritario, donde por primera vez se reguló el ejercicio profesional de la Medicina exclusivamente por cuenta del Estado con la Ley de 1942 del Seguro Obligatorio de Enfermedad, y se hacía referencia en exclusiva como profesionales sanitarios a médicos y farmacéuticos.

Son dos leyes como la de régimen jurídico de Entidades Estatales Autónomas de 1958 y la de Bases de Seguridad Social de 1963 las que hacen referencia a un futuro estatuto que regiría la relación de servicio de este personal con la Seguridad Social, y señalan el momento histórico en el que se diferenció el régimen jurídico aplicable al personal estatutario y al personal sanitario funcionario.

Ortín también exponía la regulación en el marco del estado autonómico, ya que es la Constitución de 1978 la que introduce la modificación de mayor calado en el régimen de los empleados públicos y posteriormente las dos leyes de desarrollo cuyo objeto es la profesionalización de la función pública, reforzando el sistema de mérito y aplicando una estrategia anticorporativista, con la intención de racionalizar el sistema funcionarial. El desarrollo normativo culmina en la Ley 55/2003 del Estatuto Marco de los Servicios de Salud, lo que supone el gran hito en la regulación de las profesiones sanitarias y en su ejercicio con carácter público.

Mercedes Ortín, secretaria general de CESM Aragón.

La secretaria general de CESM Aragón se centraba entonces en identificar los factores que han impulsado un cambio de paradigma, y lo hacía basándose tanto en algunas hipótesis de Jesús M. de Miguel en su publicación «para un análisis sociológico de la profesión médica» en la Revista Española de Publicaciones Sociológicas de 1982 donde habla de los colegios profesionales, como en una entrevista de 1931 para El Socialista de Julián Torres Fraguas, sindicalista de UGT que participó en la fundación del Sindicato Médico. También se explicó la fundación en 1920 del sindicato Metges de Catalunya, organización sindical médica pionera en Europa que se convirtió en mayoritaria en el sector de la salud y que fue ilegalizado por después de la ocupación franquista de Barcelona en 1939 hasta su reconstitución en 1978.

Ortín recordaba que en 1978 se iniciaba el movimiento sindical médico como consecuencia del mandato constitucional de otorgar a los sindicatos la representatividad de los trabajadores por cuenta ajena, lo que supuso que los colegios profesionales perdieran las competencias de interlocutor válido frente a la Administración Pública en materia sociolaboral y salarial, dando lugar a la exigencia en toda España de un movimiento sindical libre entre los médicos, especialmente asalariados. Así, en 1979 se constituye la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), cuya trayectoria ha hecho del sindicato una organización que pretende agrupar a todos los profesionales de la Medicina y de la sanidad tanto de las instituciones públicas como de las privadas.

Fragmentación y desequilibrio en la representación

Respecto a los desequilibrios actuales en la relación con la Administración, Ortín admitía la fragmentación sindical y también que existe un desequilibrio en la representación de los médicos en cuando a la negociación de sus condiciones laborales; hay muchas voces hablando de lo mismo pero de diferente manera «y la tozuda realidad nos dice que las organizaciones sindicales de clase están en las antípodas de las reivindicaciones que planteamos médicos y facultativos», afirmaba.

En cuanto a los modelos alternativos de relación, la secretaria general de CESM Aragón admitía no saber «si la solución a nuestra situación debe pasar por un cambio de modelo en nuestra relación laboral. Lo que sí tengo claro es que este modelo de trabajo y de representatividad de nuestro colectivo está en crisis y tenemos que adoptar un nuevo marco conceptual».

La última parte del discurso de Ortín estuvo dedicada a los principios para un modelo más participativo, en el que se reconocía que los médicos siempre van a ser pocos comparados con el resto de profesionales sanitarios y hay que buscar la forma de diferenciarse para estar ‘protegidos’ dentro de las Administraciones Públicas; que ser muy pocos y muy cualificados hace que el intrusismo haya sido un problema histórico que hay que solucionar; que los cambios sociales y la feminización del colectivo hacen necesario un nuevo planteamiento que permita adaptar las posibilidades de ejercer a los cambios y la evolución de la sociedad; que la poca defensa que se ha hecho de la profesión y la cierta desconfianza hacia la labor sindical deben cambiar y se debería tener una formación específica y una especie de ‘código deontológico’ basado en la unidad de la profesión y en una coherencia que no se vieran afectadas por las distintas leyes que se le ocurra al gobierno de turno; y que se debería reconocer que el médico se encuentra en el escalón más elevado del sistema sanitario y reafirmar esta posición no significa hacer de menos a nadie sino diferenciar de manera justa su papel en el proceso asistencial, estableciendo metodologías de trabajo que respeten al médico como profesional y como ser humano.

Pedro Hidalgo, presidente del Colegio de Médicos de Badajoz y de Simex.

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