CESM reitera la injusticia que supone el hecho de que la «extra» de un MIR no llegue a 800 euros

Ser médico en España puede ser gratificante desde el lado personal (si el grado de vocación es capaz de imponerse al desgaste que implica la labor diaria), pero desde un punto de vista puramente económico puede llegar a ser frustrante. Y, si no, que se lo digan a uno de los casi 30.000 médicos residentes que se forman ahora en los hospitales españoles, que este mes han vuelto a sentirse cariacontecidos al ver la cuantía líquida de su paga extra: cerca de 800 euros si está en su primer año de residencia (R1) y poco más de 1.000 euros si es R4 o… R5.

 

Se trata de una injusticia que la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM) ha venido denunciando reiteradamente, tanto en público como en sus contactos con la Administración, pero que hasta la fecha sigue pendiente de solución.

Conviene recordar que para llegar a ser médico residente en España es necesario tener un Bachillerato con media extraordinaria, realizar una selectividad excelente, dedicar seis años a los estudios universitarios y luego preparar durante al menos otro año el examen MIR. Y hay que recordarlo porque, cuando se ponen en contraste con lo que reflejan las nóminas, contribuye a dar una idea exacta de la sensación que embarga en tales momentos a un residente: demasiado esfuerzo y muchas exigencias para una retribución tan baja.

 

Menos sueldo base que los enfermeros

 

La raquítica paga extra se debe a que los residentes españoles, como el resto de los médicos, han experimentado un recorte brutal en su salario base, tanto que hoy es inferior al del personal de enfermería.

 

En concreto, antes de que el Gobierno presidido por Zapatero decretara el primer tijeretazo en las nóminas de los empleados públicos, los médicos tenían un sueldo base en sus pagas extra de 1.120 euros, mientras que hoy asciende a poco más de 690 euros. En cambio, una enfermera percibe 706 euros (846 en 2010) y un celador 593 (505 en 2010).

 

Así pues, el recorte en el salario base (35%) ha resultado ser especialmente discriminatorio para los médicos. Y más aún en el caso de los trienios, donde la rebaja ha sido del 50%.

 

Se explica de esta forma que los residentes, tal como pone de relieve un informe de CESM-Granada[i], hayan sufrido importantes recortes que se traducen para los que no hacen guardias en una perdida directa que va de 1.378 €/año (el 6,9%) hasta 3.072 €/año (el 13,7%), y para los que hacen guardias, de entre 1.275 €/año (el 6,9%) y 5.505 €/año (el 12,7%).

 

El fuerte deterioro salarial que implican estas cifras se ha visto agudizado además por los incrementos de impuestos directos (IRPF), indirectos (IVA, tasas, IBI…), la inflación acumulada desde 2010 y el incremento de la jornada laboral, que desde 2012 ha pasado de 35 a 37,5 horas semanales.

 

Diferencias entre CCAA

El salario medio anual de un residente español que no haga guardias (porque en su especialidad no se contemplen) oscila ahora entre los 14.000 euros/año netos en los R1 y los 19.000 euros netos en los R5, si bien estas cantidades varían significativamente dependiendo de la comunidad autónoma en la que trabajan. Como pone de manifiesto también el citado estudio de CESM, las diferencias pueden superar fácilmente los 3.000 euros anuales. Por ejemplo, en Extremadura la retribución fija más dos guardias laborales al mes supone aproximadamente 19.000 euros anuales para el MIR de primer año, mientras que en Andalucía el mismo residente cobraría unos 15.500 euros.

 

Las CCAA que peor retribuyen a sus residentes son Andalucía, Cantabria, Madrid, Castilla León y Cataluña, mientras que en el lado opuesto se encuentran Extremadura, Canarias, País Vasco y Baleares.

 

Los peor pagados de la Europa “rica”

 

El panorama descrito tiene un reflejo casi similar en el resto de la profesión médica, cuyo poder adquisitivo se ha reducido de media un 25% desde 2010, situando a los facultativos españoles a gran distancia de lo que cobran sus colegas en aquellos países europeos con los que nos gusta compararnos.

 

Pese al prestigio del Sistema Nacional de Salud español y, por consiguiente, de los profesionales que trabajan él, lo cierto es que los médicos de nuestro país, tal como recoge en un informe de la Federación Europea de Médicos Asalariados (cuya vicepresidencia primera ostenta actualmente CESM) cobran la cuarta parte de un belga, tres veces menos que un danés o la mitad que un sueco o francés.

 

El estudio de la FEMS, fechado en 2011[ii], no abarca al conjunto de los países que conforman la UE-28, pero los que sí aporta puede decirse que hablan por sí mismos: Bélgica (231.00 euros brutos anuales), Dinamarca (186.000), Italia (140.000), Reino Unido (136.000), Holanda (124.600), Finlandia (114.380), Francia (110.458), Suecia (108.300), Alemania (104.500), Austria (89.500), Irlanda (88.732).

 

Al margen de otras razones (como el repunte del paro en el sector), esto contribuye a entender por qué el número de médicos españoles que se van a trabajar fuera no ha dejado de aumentar en los últimos años, lo que supone una gran pérdida de capital humano y de inversión económica (realizada por toda la sociedad) en la formación de profesionales.

 

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