El nacionalismo es una grave enfermedad doblemente contagiosa porque afecta en especial al personal docente…

 

Ocurre en los colegios y universidades catalanas, y ahora se extiende por Baleares y otras regiones, donde muchos maestros y profesores han convertido la sagrada transmisión de conocimiento en un sacerdocio al servicio de sus prejuicios y delirios nacionalistas (mezclados no pocas veces con intereses contantes y sonantes). La última prueba la proporciona un sindicato de la enseñanza balear, que ha tenido la desvergüenza de emitir un comunicado este fin de semana exigiendo que el requisito lingüístico sea «imprescindible” para trabajar en la sanidad pública de las islas “al igual que lo sería para trabajar en Dinamarca, Italia o Alemania». Y acusa al sindicato médico y a quienes se “muestran hostiles con nuestra lengua” de ser una “casta supremacista y colonial” que actúa «con espíritu neofranquista y colonizador» (…) Poco hay que comentar. Sólo que quienes esto dicen (docentes, sí) cometen la torpeza de descubrirse al proyectar en los otros las taras que a ellos mismos les aquejan.

FUENTES: CESM

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