“Una injusticia flagrante: recortes asimétricos pero subidas lineales”

Claudio Triay

Delegado en Menorca del Sindicato Médico de Baleare (Simebal-CESM)

 

En el ya lejano 2010, por primera vez en la historia, un Gobierno se vió obligado, dada la gravísima situación económica en España ( al borde del rescate y con amenaza de quiebra del Estado) a bajar el sueldo de los funcionarios públicos, ya de por si totalmente desfasados respecto a las subidas del IPC, con una merma considerable del poder adquisitivo.

Hasta entonces, ningún Ejecutivo había reducido la nómina de los funcionarios, aunque ya había sufrido su congelación en el año 1994 y en 1997 (que obtuvo como respuesta una huelga general).

Pero volviendo al tema, aquellos recortes no fueron iguales para todos.

El recorte se comentaba entonces, iba a ser del 5 % de media. Exactamente, de media, porque a unos trabajadores les supuso una reducción de sueldo del 0,56 %  y a otros se les aplicó un 7-8 %. Es decir, se nos pedía un esfuerzo y comprensión ante una situación dramática; pero el esfuerzo y el sacrificio no fue igual para todos. Pero por el bien del país, aceptamos resignadamente.

Pero las sorpresas y el palo no se quedaban ahí. En los presupuestos del año 2011, se decía que los sueldos se iban a congelar, lo cual era cierto, ya que estaban más que ateridos. Pero el texto, la letra pequeña, nos guardaba otra sorpresa, y era una rebaja drástica en las dos pagas extras que alcanzaba el 46% para los médicos, y que ya se había visto recortada en diciembre 2010. Así pues, la rebaja alcanzaba ya el 10 % del sueldo.

Posteriormente llegó otro hachazo, con la misteriosa desaparición del paga extra de Navidad del año 2012(ya de por si mutilada previamente), y para acabar de rematar la faena, se redujeron los “moscosos” y los “canosos” (que perjudicaba gravemente a los empleados que llevaban más años trabajando).

Con la recuperación económica, el Gobierno ha ido devolviendo gradualmente desde mediados de 2015 algunos de  los sacrificios realizados por los empleados públicos, que vieron cómo en 2016 se les aplicaba por fin una subida del 1%, tras cinco años consecutivos de congelaciones desde la bajada aprobada en 2010.

Después de seis años  de pérdida de poder adquisitivo que superó en el caso de los médicos el 20%, se procedía a un incremento lineal del 1%.

Y progresivamente se fue devolviendo aquella paga extra sustraída en el 2012, percibiendo el último pago en diciembre del año 2017.

También progresivamente se fueron devolviendo los días de libre disposición (canosos y moscosos), que probablemente el año 2019 recuperaremos en su totalidad.

Y en el 2017 se aplicó de nuevo una subida del 1% para TODOS los empleados  públicos.

De nuevo seguíamos con una exigua subida igual para todos, sin contemplar el rejonazo que nos habían aplicado a los médicos.

Y hete aquí, que el Gobierno negocia una subida salarial para el 2018, que hemos visto ahora reflejada con la aprobación y publicación de los Presupuestos Generales del Estado.

Y…. oh, sorpresa. No sólo se nos aplica una subida de sueldo lineal  ( cuando había sido sangrante en nuestro caso), sino que nadie se acuerda de restituir la paga extra en su integridad.

Los médicos, siempre hemos sido solidarios, comprensivos en situaciones complejas, pero en esta ocasión no podernos seguir callando ante tanta injusticia flagrante.

Si los recortes fueron asimétricos, las subidas también deberían reflejar esa proporcionalidad y la reposición de las pagas extras íntegras es algo totalmente inexcusable.

Ha llegado la hora de reclamara lo que nos pertenece, porque de lo contrario, podremos asegurar que las medidas que se tomaron en su momento tenían como objetivo mermar el ánimo del colectivo médico. Y a fe que lo están consiguiendo.

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