21 julio, 2018

“La feminización de la Medicina y  las nuevas desigualdades”

Dolores Celdrán

Secretaría de Igualdad de CESM-CV

 

En el día Internacional de la Mujer Trabajadora desde el Sindicato Médico de la Comunidad Valenciana queremos realizar una reflexión sobre la situación actual de las profesionales  de la medicina desde la óptica de la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres en el ámbito profesional del sistema público de salud de la Comunitat.

La progresiva feminización de la profesión médica es un hecho incuestionable, y así lo reflejan las cifras. En 1985, en España, las mujeres eran un 25% del conjunto de los médicos, en la actualidad  la presencia femenina en el colectivo médico es del 49%, con notables diferencias entre las distintas comunidades autónomas de forma que en alguna la presencia femenina llega hasta el 70% . Esta tendencia se encuentra en consonancia con la mayoritaria presencia femenina en las facultades de medicina que supera el 70%, y con el mismo porcentaje de mujeres que consiguen plaza MIR.

En nuestro ámbito,  la Consellería de Sanidad Universal y Salud Pública se constata esta realidad, siendo la presencia femenina de un 53% del personal médico, si bien con importantes variaciones según las especialidades donde las médicas se distribuyen de forma desigual entre las mismas. Las médicas en período de formación especializada suponen un 67% del personal MIR, cifras en aumento si consideramos los primeros años de residencia.

Aunque la incorporación de la mujer al mercado laboral supuso  un gran avance en la lucha por  la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, la mayor presencia de mujeres en la profesión médica  no se ha visto reflejada en una mejora paralela en su carrera profesional, siendo muchos los obstáculos que las  médicas deben combatir a lo largo de su trayectoria profesional,  y   la discriminación por razón de género  un hecho constatado en la práctica médica. Así, nos encontramos que a  la vez que la discriminación directa que impedía históricamente a las mujeres acceder a la Universidad y a ciertas profesiones disminuye, aparecen otras discriminaciones indirectas que le impiden su desarrollo profesional ,son  las nuevas discriminaciones.

Esta afirmación, la existencia de situaciones de desigualdad y discriminación por razón de género entre las facultativas  y los facultativos  es un hecho comprobado  que en no pocas ocasiones genera  sorpresa y dudas en el  colectivo médico, incluso entre las mismas mujeres, pues se  percibe la organización como una entidad que posee un marco normativo objetivo e igual para todo el personal ,en el que no cabe la discriminación, y sin embargo, el  atento análisis  de la realidad demuestra que no es así, que la práctica médica presenta las mismas situaciones de discriminación por razón de género que están presentes en la sociedad  :la segregación vertical, la segregación horizontal, la brecha salarial, los estereotipos de género…todas estas situaciones de desigualdad   se dan en el ámbito  de la sanidad  al igual que en otros , siendo el colectivo profesional médico y las relaciones que se establecen  un reflejo de la sociedad en que está inmerso.

En nuestro entorno más cercano, el de los profesionales de la medicina de  la sanidad pública valenciana que prestan sus servicios en la Consellería de Sanidad Universal y Salud Pública, los datos que se manejaron a la luz del I Plan de Igualdad de la misma, puso de manifiesto esta preocupante realidad, rompiendo con la creencia de que en nuestra organización sanitaria no hay ni discriminación por razón de género  ni  reminiscencia alguna del discurso patriarcal. Lamentablemente, no es así.

Uno de los datos más evidentes y llamativos   es  la escasa presencia femenina en las jefaturas de servicio y de sección, con sólo un 18% y 28% de mujeres respectivamente en estos puestos de dirección , cifras estas muy por debajo de la representatividad  femenina. Se constata así la existencia del denominado “techo de cristal”, o barrera invisible que impide veladamente  a las mujeres el acceso a puestos de responsabilidad. Determinar cuáles son las barreras que impiden a las médicas acceder a esos puestos directivos no es tarea fácil, ni simple, y con toda probabilidad se mezclan unas con otras. Los estudios sobre las barreras que limitan a las mujeres la promoción profesional, ponen de manifiesto un conjunto de causas diversas que se superponen , aunque este es un campo de investigación apasionante. Sólo señalaremos algunas ideas que se han plasmado en no pocas investigaciones en torno a este mismo tema. Las exigencias en cuanto a horarios en  una situación de mayor dedicación profesional junto con insuficientes  medidas de conciliación y escasa corresponsabilidad en el ámbito doméstico de algunos hombres, la existencia de estereotipos de género, por los que no se asocia a la mujer con capacidad de liderazgo , considerándola una excepción en estos casos, y la necesidad de demostrar que una mujer tiene capacidad para dirigir un equipo mientras a un hombre no se le cuestiona a priori, pueden terminan por desgastar o hacer abandonar a las médicas en su progresión jerárquica. Los mismos órganos de selección, tienden a elegir entre las personas candidatas a sus iguales, perpetuándose las diferencias de género. Otras veces las médicas mismas asumen un rol secundario de acuerdo con estereotipos de género dejando que sean sus compañeros médicos  quienes asuman el liderazgo, beneficiando al denominado discurso hegemónico, por el que es el varón quien detenta naturalmente  la autoridad profesional ,y se considera “normal” que así sea, mientras que si lo hace una mujer, se considera una excepción y crea desconfianza y extrañeza, y a ella la necesidad y el sobreesfuerzo de demostrar  que es válida y capaz.

Siguiendo con el análisis de la situación de partida , encontramos que las médicas tampoco tenían una mayor presencia en otros cargos directivos asistenciales y de gestión, donde las mujeres sólo representan un 32%, cifra muy inferior a su representatividad  poniendo en evidencia la existencia de  dificultades para acceder a puestos más elevados .

La segregación vertical descrita  se completa con la segregación horizontal, por la que la mujer tiende a concentrarse en categorías que reproducen un rol social tradicional. No es casual que las médicas se concentren en determinadas especialidades y situaciones laborales . La mayor presencia femenina se constata en especialidades como pediatría, ginecología, las relacionadas con laboratorio, atención  primaria.., y es mucho menor  en ciertas especialidades  quirúrgicas ( cir.cardiovascular, traumatología, urología ..) especialidades estas donde las medicas no parecen armonizan con el estereotipo femenino de  “menos fuertes”, “ menos tecnificadas”, “ más empáticas”, ”familiares”. Este patrón de género en la elección de las especialidades médicas, muestra tendencia a desparecer como resultado de la incorporación mayoritaria de la mujer al sistema de especialización.

Tampoco  creemos que es fruto del azar  que las médicas  doblen en números absolutos a sus compañeros con nombramientos para la atención continuada, pues , como ellas mismas afirman, los horarios de esa actividad  les permite compaginar su actividad asistencial en unos puestos de trabajo denominados por la precariedad de sus condiciones como “contratos basura,” con la atención a su familia  y a su hogar. Tal vez, la explicación al elevado  índice de temporalidad de las médicas , tan alto como un 79%, vaya en la misma línea. Las facultativas tienen  interiorizado  el rol tradicionalmente asignado a la mujer y su estructura psíquica está orientada hacia el cuidado de los otros por encima de su desarrollo personal y profesional, de forma que cuando lo profesional entra en colisión con el espacio privado, se prioriza las necesidades de la familia en aras de lo profesional. Además, los paréntesis en la vida laboral que suponen algunos de sus estados fisiológicos ( embarazo, maternidad, lactancia), pueden estar contribuyendo a retrasar su consolidación profesional.

Todo lo anteriormente expuesto no solo tiene consecuencias en el status social o de condiciones laborales que se disfrutan. Estas situaciones de desigualdad  inciden negativamente en de forma directa o indirecta en las retribuciones percibidas, contribuyendo  a perpetuar la brecha retributiva que existe entre mujeres y hombres, otra de las nuevas desigualdades que constatamos en nuestro ámbito profesional. Las cifras son contundentes: en  el grupo A1, las mujeres tienen una retribución menor que los hombres, con una diferencia estimada tan grande como de 10.331 euros anuales.  Los motivos que hacen que las médicas tengan retribuciones inferiores a los hombres son diversos y nuevamente se solapan. Las retribuciones  percibidas provienen de los complementos salariales tanto fijos como  variables( trienios,  realización de guardias o atención continuada., carrera profesional..)  este último concepto , la carrera profesional, excluye a determinados colectivos (interinos,  acúmulos de tareas, atención continuada)  precisamente aquellos en los que se constata mayor presencia de facultativas.

Además, el análisis de los motivos de absentismo laboral, puso de manifiesto un comportamiento diferenciado para las mujeres, siendo ellas las que asumen mayoritariamente el cuidado de personas a cargo de acuerdo con el rol que le ha sido tradicionalmente asignado de cuidadoras.  De ello se derivan consecuencias negativas para las mujeres, no solo en lo referido a retribuciones, también tiene consecuencias negativas sobre  su  carrera profesional, y puede dar lugar a los efectos negativos derivados de la  doble presencia, o desgaste personal que padecen las mujeres que compatibilizan sus jornadas laborales con su trabajo en el hogar y la atención a su familia.

Este análisis de  la situación de las mujeres en nuestra organización, muestra una realidad inaceptable  que debe ser corregida. La primera premisa para modificar la realidad es identificarla, verla desde otros puntos de vista y profundizar en lo aparente. Una mirada con otros ojos, los que proporciona el conocimiento,   da una visión más amplia  y  nos ayuda a ver en la realidad sus múltiples matices. Sólo esto, ya es positivo. De hecho, cuando se hicieron visibles los resultados en los primeros trabajos dentro del I Plan de Igualdad de la Consellería de Sanidad, se empezaron a implementar medidas y acciones para combatir tales desigualdades.

La experiencia demuestra que el curso evolutivo de las situaciones de desigualdad no tiende a la resolución espontánea, ni siquiera la existencia de un marco normativo adecuado es garantía para acabar con las situaciones de discriminación. No sólo son necesarias políticas que fomenten la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres y faciliten la corresponsabilidad en el ámbito privado, es necesario  por parte de todos una reflexión profunda y una modificación sobre los roles femeninos y los masculinos, dentro y fuera de la esfera privada. No es casual que la Ley orgánica 3/2007 para la igualdad efectiva de mujeres y hombres sea una ley trasversal, que se aplica a todo el ordenamiento jurídico , a todas las políticas  y a las administraciones públicas, y también privadas.

En algunos sectores  donde todavía  impera el discurso patriarcal, se tiende a considerar  los temas y las negociaciones en materia de igualdad  como algo “menor”, de poca enjundia. Incluso entre el mismo personal facultativo, agobiado por los problemas asistenciales del día a día, no falta quien considera que dotar de recursos y esfuerzos a los planes de igualdad, no es  ni oportuno ni necesario.

Desde el Sindicato Médico esperamos que una vez conocidas las dificultades y barreras desde el punto de vista de la igualdad de oportunidades que padecen las  facultativas en nuestra organización  sirva para concienciar al personal  de la necesidad de trabajar para superar las desigualdades aquí expuestas , que las médicas no se escapan de las desigualdades relacionadas con el género, como tampoco son ajenos los médicos a los estereotipos de género, y que sin el compromiso de todas las personas difícilmente se puede avanzar.

Uno de los objetivos del I  Plan de Igualdad de la Consellería es el de integrar la perspectiva de género de modo transversal en todas las actuaciones que se lleven a cabo así como implantar medidas para la igualdad real y efectiva evitando situaciones que generen o puedan generar desigualdad por razón de sexo y reafirmando las actuaciones positivas. En el Sindicato Médico  contribuimos activamente a ello , y esperamos que nuestras aportaciones  ayudarán a mejorar la gestión y el aprovechamiento de la plantilla, favoreciendo de este modo la progresión , la satisfacción y la motivación de todo el personal facultativo creando entornos laborales saludables y equitativos.

En el  Sindicato Médico de la Comunidad Valenciana  somos conocedores de los ataques que desde ciertos sectores  recibe el sindicalismo elaborando un  discurso para desprestigiar y hacer  creer que un sindicato profesional como es el nuestro  ya no tiene  razón de ser, y, que con la feminización de la medicina no son necesarias las políticas de igualdad . Pero la realidad nos demuestra todos los días que se vulneran  los derechos laborales de los profesionales de la medicina,  y que las compañeras médicas siguen estando condicionadas por su género con consecuencias negativas. Antes y ahora , tenemos que estar vigilantes y trabajar por un nuevo modelo social, justo y equitativo, en pos de  una organización profesional y social corresponsable  que  garantice la igualdad efectiva entre mujeres y hombres.

 

 

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