18 octubre, 2017

El Mes-decretazo lingüístico del Govern balear

Miguel Lázaro

Presidente de SIMEBAL-CESM

“Les pone más el placer narcisista de imponer aunque sea en contra del interés general”

 

El Govern ha renunciado al dialogo sanitario. No sabe ni le gusta deliberar. Les pone más el placer narcisista de imponer aunque sea en contra del interés general. Ni siquiera de besugos. No ha sido posible, mejor dicho no han querido. Una cosa es predicar, mitificar y recetar de forma compulsiva a otros el dialogo ya la búsqueda de consenso como mantra universal y otra cosa es dar trigo, es decir hacer aquello de lo que presumen. Mi memoria y la hemeroteca rescatan el anatema con el que acusaban al anterior Govern en cuanto a la imposición del TIL, en contra de la ¡!!Comunidad educativa¡!!

El Govern de Personalidad Múltiple que a la sazón ocupa el poder así lo ha decretado. El pretérito “hágase”, que hizo famoso a un ex mandatario vuelve a la actualidad política. El Mes-decretazo sanitario, asumido en su totalidad por la presidenta Armengol se hará realidad para pesar de la mayor parte de la ciudadanía, los sindicatos profesionales de médicos y enfermeros, del Ib salut, de todos los gestores sanitarios y de la sanidad pública sanitaria de nuestra comunidad.

Curiosamente el Mes decretazo asumido por el PSIB se parece al decreto lingüístico que pretende sacar, el tripartito del Gobierno navarro formado por Geroa Bai, Bildu e Izquierda-Ezkerra, en contra del sindicato médico, la oposición y el Consejo de Navarra. Pero con una salvedad: el decretazo navarro no pone el euskera con requisito sino como merito en zonas no vascofonas. El argumento más potente que utiliza el sindicato médico navarro es que “si la realidad no demanda el conocimiento del euskera, la exigencia de conocerlo deviene desproporcionada y contraria al principio de igualdad, ya que introduce un factor de diferenciación que no se justifica desde la perspectiva del interés público” ¿Les suena?

De 7.000 quejas por parte de los usuarios en el último año, solo 5 por el tema lingüístico. No hay más ciego que el que no quiere ver. He ahí la gran dimensión del problema.

Cuánta amnesia e impostura tenemos que aguantar los ciudadanos. Es fácil entender la des-acreditación y des-afección política, así como el hartazgo que nos invade a la ciudadanía. Son insoportablemente leves y lastimosamente mediocres. Son grandes expertos en crear malentendidos sociales e incrementar nuestra incertidumbre y nuestro estrés. El problema es que ponen en riesgo la viabilidad de la gestión sanitaria pública.

Un partido con muy manifiesto margen de mejoría en cuanto a su competencia gestora (ahí están los mojones), que no gestiona y que desconoce totalmente la sanidad pública impone un requisito excluyente que va a jibarizar y colapsar nuestra capacidad de captar, seleccionar y fidelizar a profesionales sanitarios. Pero los daños colaterales se amplían cuando, además, excluyen y discriminan a muchos profesionales y va a provocar un goteo de fugas y trashumancia médica a otras comunidades. El ultimo un neurocirujano de Son Espases que se ha ido a Ciudad Real.

Este decretazo del Govern, impuesto por Mes con la anuencia del Psib, en un contexto de déficit importante en la globalidad de especialidades médicas en las tres islas, es un torpedo con la línea de flotación de la sanidad pública balear. Es decir, es una agresión contra los ciudadanos que no se merecen y supone altas cotas de imprudencia, incompetencia e irresponsabilidad.  Hasta ahora los sindicatos profesinales (Satse y Simebal) han bloqueado la constitución de la mesa sectorial en la que se hacia el paripé de pseudo negociación del decretazo, pero la lucha continua con su impugnación.

Y por supuesto estaremos vigilantes y denunciaremos públicamente de todas incidencias sanitarias que sean derivadas del infausto decretazo. Hay muchas maneras de implementar e incentivar el conocimiento de la lengua catalán en la sanidad.

El tempus político y los intereses partidistas por encima del interés general y común, He aquí la vocación de servicio público que tienen. El ciudadano es periférico y secundario con respecto a la gobernanza y el ombliguismo politiquero.

Queremos buenos profesionales, que tengan ciencia, con-ciencia, competencia, habilidades de comunicación y profesionalidad. La relación paciente, arte de la medicina humanista tiene alta calidad y calidez en nuestra sanidad.

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