CESM reclama medidas urgentes frente a las agresiones: aumentar la dotación presupuestaria y mejorar la protección de los profesionales

Desde la Confederación se quiere recordar que es obligación de los Servicios de Salud proteger a sus trabajadores de forma eficaz frente al riesgo de agresión

Día Europeo contra las Agresiones a Médicos y Profesionales Sanitarios

La Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM) quiere recordar, en este Día Europeo contra las Agresiones a Médicos y Profesionales Sanitarios, la necesidad de que la Administración se involucre para resolver la lacra de las agresiones que padecen los profesionales de los Servicios de Salud cada año en sus puestos de trabajo.

En un 2020 marcado por la pandemia por COVID19 en el que la labor de los sanitarios se ha puesto en valor más que nunca, también han sido ellos quienes directamente más han sufrido la tensión provocada por la gestión inadecuada y las capacidades mermadas de los servicios de salud, desbordados ante las masivas necesidades asistenciales. Los profesionales sanitarios son, en última instancia, los destinatarios de la frustración de los pacientes y usuarios de un Sistema Nacional de Salud que defrauda sus expectativas e incumple las promesas hechas, materializadas en insultos, descalificaciones, amenazas o agresiones.

Este tipo de actitudes, según datos del Ministerio de Interior recopilados por Policía Nacional, Guardia Civil, Policía Foral de Navarra y cuerpos de Policía Local, han aumentado un 32,3% de 2019 a 2020 -962 entre enero y noviembre-, dejando a médicos y demás personal en un entorno de inseguridad en sus centros de trabajo, expuestos a violencia verbal y/o física cuya motivación pueden ser los tiempos de espera o disconformidad con la asistencia recibida, potenciada por los cambios de funcionamiento de los servicios debido al COVID -especialmente en Atención Primaria- que se han producido sin apenas información por parte de la Administración, provocando que el usuario culpe al profesional de los colapsos en las centralitas o las prolongadas demoras hasta recibir la asistencia esperada.

Desde la Confederación se quiere recordar que es obligación de los Servicios de Salud proteger a sus trabajadores de forma eficaz frente al riesgo de agresión, y por eso reivindica la necesidad de identificar las causas que provocan este tipo de actitudes y tomar medidas encaminadas a solucionarlas.

En este sentido, es imprescindible una mayor dotación presupuestaria para una sanidad que se ha mostrado deficitaria y que precisa de la dotación urgente de recursos humanos y materiales que permitan responder con rapidez y calidad a las demandas asistenciales de la población, que dejará de ver truncadas sus expectativas convirtiendo al profesional sanitario en responsable de su frustración.

Del mismo modo, urge una mayor protección de los profesionales del sistema sanitario mediante todas las medidas necesarias para garantizar de forma eficaz su seguridad y su salud en el desarrollo de su actividad diaria.

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