«Urgencia para la especialidad de Urgencias»

Artículo del médico de Urgencias Francisco Martínez con motivo del Día de la Medicina de Urgencias y Emergencias

Francisco Martínez, de CESM Murcia

La especialización médica y la regulación de su formación supuso un gran salto en la calidad de la asistencia sanitaria, siendo elementos clave en el prestigioso desarrollo de nuestro sistema sanitario.

Desde sus inicios –y ante la evolución de los conocimientos científicos y de las demandas asistenciales de nuestra sociedad- el sistema de formación ha sufrido variaciones sustanciales, aunque olvidando –de forma repetida- la necesidad de la creación de la especialidad de Medicina de Urgencias y Emergencias y la regulación de su formación específica, a pesar de constituir un ámbito imprescindible de la asistencia sanitaria. Sus profesionales han precisado de un importante esfuerzo autoformativo en la incorporación de nuevas técnicas y procedimientos, cuyo conocimiento no resulta común y transversal para el resto de especialidades médicas.

Tal y como menciona el propio Ministerio de Sanidad, en el Real Decreto por el que se regula la formación común de las especialidades en Ciencias de la Salud, se desarrollan las áreas de capacitación específica y se regula el procedimiento de creación de títulos de especialista en Ciencias de la Salud: “La adecuada formación de los especialistas en Ciencias de la Salud es uno de los principios fundamentales sobre el que se debe articular el Sistema Nacional de Salud para garantizar la calidad y cohesión del mismo”.

Resulta indispensable la formación de los profesionales sanitarios en concordancia con la actividad que desempeñan, también en relación con la asistencia a las urgencias y emergencias en nuestro país. Según datos de 2018, los Servicios de Urgencias Hospitalarios atendieron casi 28 millones de consultas durante ese mismo año en nuestro país y el papel de los profesionales de Urgencias y Emergencias es conocido en patologías de elevada incidencia, como el ictus, la parada cardiaca o el infarto. Su labor es decisiva en situaciones de catástrofes, accidentes de tráfico o incidentes de múltiples víctimas. Garantizar la seguridad y la calidad de la actuación de estos profesionales sanitarios es de máxima exigencia.

La Medicina de Urgencias y Emergencias es un servicio público esencial, enmarcado dentro de las prestaciones del sistema sanitario, por lo que es imprescindible que se acoja a una formación reglada. La legislación española y la normativa europea recogen cómo debe estructurarse esta formación, pero no ha sido puesta en marcha.

No son pocos los defensores de este concepto. Un total de 31 Sociedades Científicas españolas apoyan la creación de la especialidad y más de 100 países ya la han reconocido. Más allá, desde el año 2016, la especialidad existe en el ámbito militar en España, y también es una realidad en el ámbito civil de la inmensa mayoría de países de la Unión Europea, contando con el pleno reconocimiento de la Unión Europea de Médicos Especialistas, UEMS.

Entonces… ¿”Spain is different” o el resto del mundo está equivocado?

Es por ello que, desde el Sindicato Médico CESM nos sumamos a la exigencia de nuestros profesionales para la inminente creación de esta especialidad y la regulación de su formación, en base a los contenidos específicos y necesarios para la asistencia urgente o emergencia que nuestra sociedad demanda.

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