La crítica situación de los médicos en prisiones, agravada por el verano y la quinta ola

Muchos centros cuentan con 1 o 2 médicos únicamente

Imagen de una prisión española. EP.

El periodo estival y la pandemia por COVID19 agravan la ya crítica situación sanitaria que se vive en las prisiones españolas. A la endémica situación de falta de médicos de prisiones -en la actualidad solamente están cubiertas un 40% de las plazas- se le ha unido ahora la irrupción de la llamada quinta ola de Covid19.

Esto supone que en algunas prisiones, como en Puerto 3, más de la mitad del centro se ha confinado. En otros destinos, como Algeciras, con más de 50 casos confirmados, los profesionales deben estar pendientes de la clínica, realización de test de antígenos, cuarentenas, ocupándose también de la atención sanitaria de los 1.200 internos que tiene el centro, así como del examen y atención sanitaria de más de 1.500 ingresos anuales, todo ello por 16 euros la hora de guardia, cobrando unos 1.000 euros menos que sus compañeros del Servicio Andaluz de Salud (SAS), dedicando un gran esfuerzo personal y a costa de sacrificar sus vacaciones.

En otros centros como Valencia, Alicante, Madrid 2, Soto del Real, los casos de Covid son numerosos, generalmente de la variante India y afecta mayoritariamente a personas vacunadas, principalmente con Janssen, que ha sido la más usada en prisiones.

Además, esta quinta ola también ha afectado a los profesionales sanitarios, previamente vacunados, en algún caso con una clínica importante.

Como CESM denunciaba en anteriores comunicados ya a finales de junio, son numerosos los centros penitenciarios que se han quedado con uno o dos médicos. En esencia, esto supone que durante el verano, en periodo de vacaciones, en estos centros habrá muchos días, tardes y guardias sin médico. Y eso implica, en muchos casos, el abandono de programas y consultas, haciéndose cada vez más medicina de Urgencias. Esta sobrecarga laboral produce estrés, ansiedad y una enorme dificultad para desarrollar la actividad asistencial, con el consiguiente perjuicio para el paciente.

Pese a todos estos condicionantes, desde CESM Prisiones seguiremos luchando por una atención sanitaria a la población reclusa en condiciones de equidad e igualdad con las personas libres.

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