¿Quiere tener médicos el Gobierno regional?

La opinión de Ángel Victoria, presidente de CESM Murcia

Ángel Victoria, presidente de CESM Murcia.

Desde hace tiempo leemos en los medios de comunicación que faltan médicos o que el Servicio Murciano de Salud no contrata a más facultativos porque no los encuentra o, directamente, porque no los hay. Sin duda, las listas de espera, los servicios vacíos en los centros sanitarios periféricos o las demoras en Atención Primaria son resultados de este déficit de médicos. Que la Sanidad regional no dispone de los médicos suficientes para cubrir la demanda asistencia es algo que todos tenemos claro. Y esto no solo ocurre en nuestra Comunidad Autónoma, sino que también sucede en la Sanidad española en su conjunto.

Ahora bien, cuando hablamos de la escasez de facultativos partimos de una premisa falsa y es que no haya médicos. El verdadero problema es que los directivos del Servicio Murciano de Salud –y, por ende, el Gobierno de la Región de Murcia- no hace todo lo posible para que los haya.

La oferta de plazas de acceso a las dos facultades de Medicina de nuestra Región hasta el curso 2020-2021 era de 290 plazas. En junio del año 2021, la ANECA (Agenda Nacional de Evaluación de la Calidad y la Acreditación) aprobó otras 60 plazas más para alumnos en Cartagena, donde se espera su implantación para el actual curso a falta de la aprobación del Ejecutivo autonómico. Es decir, la Región de Murcia tendrá una oferta de 350 plazas para estudiantes del Grado en Medicina.

Pero para practicar la Medicina no basta con estudiar la carrera. Hay que superar un periodo de Formación Sanitaria Especializada, a la que se accede tras aprobar el examen MIR con la puntuación suficiente para obtener una plaza. Si consultamos la oferta de plazas MIR de nuestra Región, los números nos indican que existe una disonancia importante.

La oferta MIR en la Región en el año 2020 fue de 244 plazas; en el año 2021 fue de 261; y en el año 2022 será de 260 plazas. Es decir, no solo no aumenta este año, sino que disminuye, por lo que vemos que se produce un importante desequilibrio entre el número de estudiantes de Medicina y el número de graduados que realmente podrá culminar su formación como especialistas para ejercer en el sistema sanitario público.

La carrera de Medicina es una de las más duras. Supone un esfuerzo muy importante a nivel personal –por la dedicación que implica- y una inversión económica seria para las familias y también para la Región. A pesar de ello, nos permitimos el lujo de desechar médicos –que nos faltan- al no darles la oportunidad de completar su necesaria formación.

Y, ¿de quién depende la oferta del número de plazas MIR?

El Ministerio de Sanidad decide el número de plazas MIR a ofertar, tras escuchar a la Comisión Nacional de Especialidades, el Ministerio de Educación y las comunidades autónomas.

Si la comunidad autónoma no solicita más plazas, no se le concederán. Así que la primera pregunta que nos hacemos las organizaciones profesionales es si tiene sentido estar formando a estudiantes de Medicina si después no les vamos a facilitar el acceso a la Formación Sanitaria Especializada a pesar de la falta de médicos para atender las necesidades de la población.

Pero el problema tampoco acaba en el examen MIR. Es una prueba durísima, más que cualquier oposición que se pueda hacer posteriormente, pero solo da derecho a una plaza de formación. Cuando el médico finaliza su periodo de residencia, se encuentra con la precariedad, la inestabilidad y condiciones laborales muy deficitarias. Esa es la recompensa a todo su esfuerzo y dedicación.

Nos dicen que faltan médicos pero los contratos que se les oferta son precarios. Nos dicen que faltan médicos pero las plantillas no crecen.
Las leyes europeas hablan claramente del abuso de la temporalidad existente en la Sanidad española, pero las eventualidades que se renuevan cada poco tiempo continúan siendo la forma de contratación preferida de nuestra Sanidad.

Nos dicen que faltan médicos pero si preguntas cuántos se han contratado para hacer frente a la mayor crisis sanitaria de los últimos tiempos encontramos que crecen todas las categorías sanitarias o no sanitarias antes que los médicos. Es decir, que se reconoce que la profesión médica es deficitaria en recursos humanos en el sistema sanitario público pero no se toman decisiones para que esto se revierta.

El Servicio Murciano de Salud ha contratado a muchos profesionales, que eran necesarios en el contexto de la pandemia, y se plantea su estabilización, pero si preguntamos a cuántos médicos se va a ofrecer estabilidad, las respuestas son siempre evasivas.

Nos dicen que faltan médicos pero siguen ofreciendo contratos de tres meses cuando las listas de espera que tienen que soportar los ciudadanos de la Región no paran de aumentar; cuando los centros periféricos se quedan sin especialistas y cuando las demoras en Atención Primaria alcanzan 15 días o un mes.

Nos dicen que no hay médicos pero la realidad es que la Administración no hace todo lo posible para que los haya, con lo que el Gobierno regional permite que la población sufra las listas de espera o que los ciudadanos tengan dificultades para acceder a su médico de Familia antes que invertir en Sanidad.

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