«¿Habrá huelga nacional de médicos?»

"Como la Administración no mueva ficha, el otoño será caliente"

Miguel Lázaro

La resaca emocional del colectivo médico, reactiva a la gran sobrecarga asistencial y psicológica acumulada tras el primer impacto demoledor del Covid 19, se está agravando. No hay antídoto mágico contra este hondo malestar ante el calvario sufrido y ante la incertidumbre futura con respecto a la evolución de la pandemia. No hay amnesia ante los 61 médicos activos fallecidos, hasta ahora. No hay olvido posible ante las imágenes postraumáticas de cómo iban desprotegidos y que ha motivado un alto nivel de sanitarios infectados. Esta experiencia profesional ha sido traumática por muchos motivos, de ahí sus cicatrices y secuelas psicológicas.

Hay muchos ingredientes y mimbres implicados en la génesis de este estado. Pero quiero reseñar un argumento que está muy presente en el debate de los médicos y que interfiere y bloquea la capacidad de seguir elaborando como toca lo sufrido y que nos atrapa en el resentimiento con los gestores sanitarios y con la administración. Gozamos de un gran crédito social, mas alto que nunca, pero de nuevo la actitud, los gestos y la escasa empatía, (estamos hartos de tanta retórica hueca y de palabras sin hechos) de los políticos con el personal médico nos está soliviantando cada vez más.

Podemos tolerar, ya que hemos hecho callo, que no haya reconocimiento y reciprocidad de una administración, que cual dios mitológico Cronos, devora a sus hijos. No nos sentimos ni somos tratados con justicia teniendo en cuenta el compromiso mostrado al lado de los pacientes, la tarea que hemos realizado en muy difíciles condiciones y el coste pagado. Por supuesto que también seremos responsables en el esfuerzo en la recuperación de las listas de espera. No hay que recordar de nuevo que, para nosotros, los pacientes son lo primero.

Pero lo que ha creado un gran cabreo y ha aumentado las revoluciones del colectivo son varios motivos. Vayamos con los agravios: uno de ellos, es la decisión de que los R0 futuros mires no puedan hacer la elección de sus destinos profesionales de manera presencial, teniendo en cuenta que partir del 21 concluye por fin, el estado de alarma y se generaliza la movilidad, guardando la distancia y con la mascarilla adecuada.

El máximo responsable de este ‘sostenedla y no enmendarla’ delata una actitud prepotente de un directivo del Ministerio de Sanidad, sin ninguna dote negociadora que ha hecho caso omiso del Foro de la Profesión Medica que engloba todas las organizaciones médicas del país y de la movilización de los R0, que se concentrarán el día 23, con el apoyo de la CESM, delante del Ministerio de Sanidad. El ministro Illa tiene un problema importante y el responsable de generarlo, lo tiene muy cerca. Todavía puede desactivarlo.

Otro, el día 13 hay una huelga indefinida de los mires en Madrid, que probablemente se generalizara a toda España, ante la negativa a actualizar y mejorar sus condiciones. Perversa manera de agradecer y premiar todo lo que han hecho en esta pandemia.

Otro es la negativa a considerar a los médicos como profesión de riesgo tras la pandemia y con todos los contagios sufridos y los 61 médicos muertos.

Otro, el Gobierno sigue financiando la sanidad con un 6,5% del PIB, a pesar de lo que ha pasado. Seria muy grave que no hubiéramos aprendido nada de las consecuencias trágicas de esta pandemia, que nos ha desnudado y retratado cruelmente. Nuestra exigencia es que el presupuesto sanitario aumente dos puntos del PIB. También es hora de que el colectivo médico recupere el 40% de la paga extra, que fue recortado por el sin par zapatero en el 2010.

Otro, aunque los únicos que no han fallado son los sanitarios, ahora, algunos políticos empiezan a culparlos, para desreponsabilizarse ellos de las decisiones que han tomado.

Aquí en Baleares, hay un gran descontento del colectivo, puesto que somos una de las tres comunidades en la que no se implementa el complemento Covid 19 como forma de reconocimiento a los profesionales que han afrontado la pandemia. Es inconcebible.

En fin, empieza a haber marejadas en el colectivo médico, al que le cuesta mucho, por responsabilidad y vocación ponerse en modo confrontativo, pero hemos acumulado muchos agravios y como la administración no mueva ficha, el otoño será caliente. Cómo no, los mires nos muestran el camino, con sus justas reivindicaciones, a seguir.

Tic, tac, TIC, Tac.

El que avisa no es traidor. Pero los tambores suenan y razones sobran.

En derrota transitoria pero nunca en doma.

 

Fuente; mallorcadiario.com

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