El Foro de la Profesión Médica proclama los primeros ganadores del Premio de Trabajo de Fin de Grado y Máster sobre la Relación Médico-Paciente

Ambos ganadores versan sobre la comunicación de malas noticias

SAVIA (MAPFRE)

El Foro de la Profesión Médica ha hecho público este miércoles en un acto telemático quiénes han sido los dos ganadores del I Premio de Trabajo de Fin de Grado y Máster sobre la Relación Médico-Paciente, reconocimiento que ha recaído sobre dos alumnas cuyos estudios se han basado en el aspecto de la relación que se refiere a la comunicación de malas noticias.

El acto ha sido presentado por el presidente del Foro de la Profesión Médica, Tomás Cobo, que expresó su satisfacción porque el primer acto como presidente de esta organización tenga como protagonistas a médicos jóvenes y sea sobre la relación médico-paciente, “un elemento transversal que abarca a toda la profesión y a todos los que nos dedicamos a ella, que tiene un alcance universal y busca la mejora de la salud y bienestar de la persona”.

El Dr. Cobo manifestó su compromiso de continuar impulsando una iniciativa que considera “absolutamente imprescindible para preservar la esencia de la Medicina, que no es otra que situar siempre el interés del paciente por encima de cualquier otro interés, así como para salvaguardar los valores inherentes a esta relación y a esta profesión como son la compasión, el cuidado y el acompañamiento, sin los cuales yo no entiendo la Medicina”.

Por su parte, Gabriel del Pozo, secretario del Foro y del jurado de los premios, ha querido señalar la especial dificultad por la que ha atravesado la relación en este año de pandemia por COVID19, que ha llevado a “valorar mucho más esta relación y ver las carencias en las que nos hemos visto obligados a trabajar”.

A continuación ha anunciado el primer y segundo trabajo premiados según los miembros del jurado, que en esta primera convocatoria han otorgado el segundo premio al trabajo de Mar Castiella Bañales, alumna de la Facultad de Medicina y Odontología de la Universidad de Santiago de Compostela, que lleva por título “Recomendaciones, habilidades y protocolos sobre la comunicación de malas noticias en el ámbito de la salud: Una revisión bibliográfica”. Por otro lado, el trabajo vencedor ha sido el de Alba Gállego Royo, alumna del Máster de Salud Pública de la Universidad de Zaragoza, bajo el título de «Comunicación de malas noticias en el ámbito de la Medicina Familiar y Comunitaria desde dos perspectivas culturales”. Ambos premios serán entregados en una ceremonia posterior cuando la situación de la pandemia permita actos presenciales.

La pandemia, desde tres puntos de vista

Del Pozo ha dado paso a la breve mesa redonda, en la que ha intervenido en primer lugar Mari Cruz Martín Delgado, jefa del Servicio UCI del Hospital de Torrejón implicada en el proyecto Humaniza la UCI (HUCI) y primera presidenta de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (Semicyuc). En su ponencia ha señalado cómo se ha vivido la pandemia desde el nivel hospitalario, cómo algunos avances en humanización de los cuidados han quedado relegados y cómo el impacto en los primeros momentos les hacía limitarse simplemente a atender sin pensar en nada más. “Si algo ha cambiado realmente es cómo la pandemia ha trastocado los conceptos de humanización y los ha puesto todavía de mayor relevancia. Todo el trabajo de años se ha tambaleado pero se ha visto la importancia de los mismos” Y concluía que “no deberíamos permitir que estas cuestiones excepcionales, especialmente en la fase inicial de la pandemia, acaben con el trabajo hecho en humanización porque al final el paciente y la familia son el objetivo de nuestro trabajo”.

Por su parte, Salvador Casado, médico de Familia del Servicio Madrileño de Salud ha explicado el impacto de la COVID19 en la relación médico paciente a nivel de Atención Primaria, donde la principal dificultad radicó en tener que transmutar la asistencia presencial a la telefónica, lo que exigió una gran carga de trabajo que supuso que “el manejo y seguimiento del resto de patología crónica o aguda no COVID haya tenido que seguir en segundo plano, todo esto con la dificultad añadida de la distancia”. Admitía que a nivel personal sí hubo dificultades de comunicación importantes, ya que el manejo de la salud y la enfermedad obliga a un grado muy alto de incertidumbre para saber si lo que ocurre es un problema grave o no, y resulta clave la comunicación. Como aprendizaje a futuro, Casado señalaba que la teleconsulta se puede usar y hacerlo bien en ciertos procesos porque estaba infrautilizada, pero es necesario también poner en valor la asistencia presencial, puesto que la sensación que se desprende es que no se tienen suficientes herramientas para una consulta de calidad. “Hay que valorar mucho la consulta presencial pero también tratar de dar alternativas a los pacientes, replantearnos en cada nivel organizativo qué podemos aprender de esto”, señalaba.

En tercer lugar, Carina Escobar, presidenta de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes (POP), ha compartido que desde la POP han analizado el impacto de la pandemia en enfermedades crónicas no COVID y el impacto de la no asistencia sanitaria, donde la falta de la relación médico paciente ha supuesto que “más de un 60% de nuestros pacientes han empeorado de su patología, un 40% se muestra más pesimista y también un 40% demanda un apoyo psicológico y el reto es enorme, tanto para profesionales como para pacientes. “Hay que volver a reflexionar sobre la importancia de la relación y cómo vamos a abordar la situación a partir de ahora. Necesitamos una transformación de la asistencia sanitaria y que en esa reconstrucción podamos tener una voz conjunta para que ni pacientes ni médicos nos quedemos fuera. No tener asistencia ha sido complicado, lo hemos vivido de manera dramática muchas familias y hay que retomarlo”, reclamaba.

Candidatura para la Unesco

El acto ha continuado con la presentación, por parte de Patricio Martínez, de cómo se encuentra la Candidatura de la Relación Médico Paciente para ser declarada Patrimonio Inmaterial Cultural por la Unesco, que en 2019 se había presentado al Ministerio de Cultura para agilizar su tramitación y se encontraba en 2020 en plena búsqueda de adhesiones de organizaciones nacionales e internacionales con actos de presentación del manual por las facultades españolas también.

“Este año se ha llevado por delante muchas cosas, pero hemos aprendido que la relación siempre será necesaria, visto lo limitada que ha quedado este año. La pandemia ha supuesto un frenazo pero ahora tenemos que reclamar mayor implicación de los afectados para poner este proyecto en sus agendas. Pacientes, sociedad y profesionales del sistema sanitario nos hemos merecido que el Gobierno nos dé esta manifestación representativa de que la relación médico paciente sea considerada patrimonio cultural inmaterial de la Unesco”, sentenciaba.

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