La cuarta ponencia del XV Congreso Confederal de CESM celebrado en Cáceres tenía por título «Prevención de Riesgos Laborales en el Anteproyecto de Ley del Estatuto Marco: ¿protección real o declaración de intenciones?«, y corrió a cargo de Jorge Curiel, secretario técnico de Salud Laboral de CESM y presidente de CESM Castilla-La Mancha.
Antes de darle la palabra, Pedro Hidalgo, presidente del Colegio de Médicos de Badajoz y de Simex, mencionaba datos del Programa Paime de atención al médico enfermo, señalando que hay especialidades con médicos más y menos felices, como los alergólogos frente a los cardiólogos, o los lamentables datos de suicidios recientes de residentes, afirmando que eso es lo que hay que cambiar.
Curiel aprovechaba su exposición para recordar que «lo más importante que tenemos los médicos es nuestra salud, nos olvidamos de cuidarla, y si no lo hacemos no cuidamos tampoco la de nuestros pacientes. Una vez más, en el Estatuto Marco se han olvidado de nuestra salud. Desde la pandemia nos hemos dado más cuenta de esto; ha estado siempre en riesgo y no podemos permitirlo. No nos va bien, ni a nosotros ni a nuestros pacientes», insistía, añadiendo que lo que está pasando ahora no pasaba cuando empezaron a trabajar los médicos actuales, con un aumento constante en las agresiones a profesionales sanitarios que evidencia que el malestar del pacientes por la gestión de la sanidad lo pagan los médicos, no los responsables.
El secretario técnico de Salud Laboral de CESM explicaba que en el Estatuto Marco lo único que proponen como «mejora» es rebajar el límite de horas de 48 a 45, una «gran medida, cuando además pueden seguir metiéndote en una semana las horas que quieran. Tenemos una norma (Ley 31/1995, de Prevención de Riesgos Laborales) que nos protege y no se cumple, deberíamos simplemente exigir que se cumpla, que se apliquen los artículos 14, 15, 16, 21, 22 y 25″, decía antes de pasar a desarrollar lo que suponía cada uno.
Curiel recordaba que los médicos, como cualquier otro trabajador, tienen un derecho a la protección eficaz, y los servicios de salud, como empleadores, deben garantizar que no enfermen a través de unas condiciones laborales justas. «¿Nadie se ha planteado que podemos tener una protección a la salud obligatoria? Nadie se lo ha planteado y no la tenemos porque sería una prueba fehaciente de que los médicos estamos enfermos y aún así estamos trabajando», señalaba.
