«El absentismo laboral y las bajas médicas: un desafío social o la evidencia del fallo del Estado del bienestar»

Jorge Curiel

Secretario técnico de Salud Laboral de CESM

Respuesta a las palabras de Núñez Feijóo

Jorge Curiel, secretario técnico de Salud Laboral de CESM.

Estos últimos días hemos tenido en boca del debate político y público el análisis que el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, llevó a cabo en un acto con empresarios vascos relacionando el absentismo laboral y las bajas médicas por enfermedad. Un análisis que bien puede calificarse de simplista y falto de rigor científico, como corresponde a nuestros políticos actuales. Más orientado a contentar a la parroquia presente y cosechar el aplauso fácil que a identificar causas y proponer soluciones.

Ante este cebo mediático no pudieron contenerse los contrarios políticos y saltaron como tiburones a la carnaza para desollar a su rival con argumentos demagógicos, una vez más buscando el aplauso de sus hooligans y la descalificación del rival. Pero, como siempre, sin aportar argumento alguno sobre las causas del aumento del absentismo y de las bajas médicas, y por supuesto ni una sola propuesta de mejora o solución.

Como secretario técnico de Salud Laboral de CESM, considero necesario aportar algo de racionalidad y Ciencia a este debate político, más allá de buscar culpabilidades o rentabilidades políticas que nada suman y mucho restan a la convivencia ciudadana y a la búsqueda de soluciones.

En primer lugar, quiero dejar claro que los médicos simplemente determinamos la baja laboral de una persona por su incapacidad para acudir a realizar las funciones de su puesto de trabajo, y que por tanto, es un acto médico según la valoración de un profesional. Decisión que tomamos procurando ser lo más objetivos posibles y dentro de las limitaciones que nos impone la precaria situación actual en la que damos asistencia en la sanidad pública. En ningún momento somos los agentes designados para perseguir o investigar posibles fraudes, labor para la cual ya están creadas otras instituciones del Estado.

El análisis que propongo, objeto de un debate político muy acalorado, se debe hacer de forma escalonada determinando las causas y cómo afrontarlas antes de querer modificar las consecuencias.

El señor Feijóo, de forma muy simplista, expone que España padece un gran coste económico a consecuencia del absentismo laboral y las bajas médicas y su propuesta inmediata es disminuir ese coste recortando las retribuciones de los ciudadanos. El efecto sería inmediato, pero no solucionaría en ningún caso el verdadero problema, que es “cuál es la causa de ese aumento del absentismo laboral y las bajas médicas”. Si creemos en el Estado de Bienestar, la manera de mantenerlo no es creando más malestar al ciudadano, sino solucionando aquellos factores que le causan daño y provocan el absentismo y las bajas laborales.

De igual manera, el Estado de Bienestar tampoco se mantiene ni mejora por cerrar los ojos, no querer conocer las causas y seguir pagando mientras el déficit del Estado se incrementa cada año y la deuda hipoteca a las generaciones futuras. Algo que defienden los que rápidamente han salido a despedazar al señor Feijóo sin aportar más argumento que el derecho a cobrar por sufrir (como si los ciudadanos prefiriesen cobrar antes que solucionar los problemas que les llevan al absentismo y a la baja por enfermedad). Este derecho a ser pobre y enfermo es algo que no aporta felicidad ni al individuo ni a la sociedad, y quizás algunos deberían empezar a planteárselo.

Si vamos a lo fundamental y analizamos las causas del absentismo y de las bajas médicas nos encontramos con que en el centro están las malas condiciones laborales. Y es ante esas malas condiciones ante las que el individuo reacciona, bien protegiéndose mediante el absentismo laboral o bien tratando de recuperarse con la baja laboral. Son esas malas condiciones laborales las que Gobierno y oposición deberían ponerse a resolver juntos, empezando por dar ejemplo con sus propios trabajadores.

El mayor índice de absentismo y las mayores tasas de bajas las presentan las administraciones públicas, y dentro de estas, los Servicios de salud (sorprende que instituciones dedicadas a recuperar la salud y velar por ella, sean las que menos cuidan a sus trabajadores y mayores tasas tienen de bajas). El porqué de esta realidad es sencillo de identificar: una falta absoluta de prevención de riesgos laborales con un incumplimiento crónico del deber de proteger eficazmente la salud de sus trabajadores.

Si es así y conociendo la causa, ¿por qué no se pone remedio y nos ahorramos todos sufrimiento y coste económico? La respuesta es sencilla: porque los responsables de aplicar esa prevención de riesgos y garantizar la salud de sus trabajadores son los mismos que nos gobiernan y que prefieren culpar a otros, aunque estos sean las víctimas de su incompetencia gestora.

Una vez conocida las causas, debemos analizar por qué se alargan en el tiempo los absentismos y, sobre todo, las bajas. Nuevamente la respuesta es muy simple: si alguien deja de acudir a su trabajo porque está mal en él o le provoca enfermedad, la manera de que vuelva lo antes posible es solucionar lo que le daña y asistirle con diligencia para que recupere la salud.

Sin embargo, el problema se enquista y cronifica cuando ni se identifica el origen del daño, ni al enfermo se le asiste con diligencia (pasa a formar parte de los damnificados por las indecentes listas de espera).

El origen del daño es imposible identificar cuando no se hace prevención de riesgos y no se evalúan los factores psicosociales, lo que acaba provocando la huida del trabajador y su refugio en una baja por IT común cuando debiera ser una contingencia laboral. En esto son expertos algunos servicios de salud, que ponen la gestión de las contingencias laborales en manos de mutuas que sistemáticamente niegan ese reconocimiento (así se ocultan las verdaderas causas pero no sus consecuencias). De esta manera se provoca el aumento del absentismo laboral y las bajas médicas.

La prórroga de estos fenómenos es el resultado lógico de su falta de diagnóstico y de una incapacidad del Sistema Nacional de Salud para identificar las causas y prestar asistencia integral a los damnificados en un breve plazo para facilitar su recuperación y reintegración al trabajo.

Así, pese a que planificar y organizar el sistema para diagnosticar las causas e instaurar las adecuadas medidas correctoras es labor de nuestros políticos, estos prefieren optar por recortar prestaciones, como en el caso del señor Feijóo, o por mantener el sufrimiento subvencionado y aumentar la deuda pública hipotecando el futuro de todos, como en el caso de sus contrincantes políticos. Pero en ningún caso unos y otros se plantean trabajar para solucionar el verdadero problema del absentismo y las bajas médicas, que suponen una lacra para el Estado del Bienestar que todos defendemos y anhelamos.

Por tanto, y como secretario técnico de Salud Laboral de la CESM, ruego a nuestros gobiernos y políticos que abandonen la confrontación estéril y que piensen más en los ciudadanos y en las causas de sus padecimientos, porque en la mayoría de las situaciones el camino más corto no es la solución más adecuada.

youtubeinstagram
Facebooktwitterlinkedinmail